La advertencia de OMS merece o no nuestra atención a la hora de decidir qué comemos, hay que detenerse en qué conclusiones se basa la OMS para decir esto de forma tan tajante.
La OMS ha sido concluyente y no ha evitado la polémica: comer carne con excesiva frecuencia eleva el riesgo de cáncer. Hay varios motivos por los que tener en cuenta esta advertencia.
La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS ) ha emitido un informe concluyente y no exento de polémica: el consumo de carne roja y procesada está implicado en el origen del cáncer colorrectal, páncreas y próstata.
La publicación de este informe ha tenido una gran repercusión en medios de comunicación y redes sociales , lo que ha hecho cundir la alarma entre la población, cuando no indignación o juicios interesados u opiniones infundadas.
1. ¿La carne “da” cáncer? Esto es una falacia
¿Se puede concluir que comer carne produce cáncer? De ninguna manera.
No se ha demostrado una relación causa-efecto en ningún caso concreto. Sin embargo, sí se puede concluir que su consumo excesivo está asociado a la aparición de la enfermedad.
Es decir, la carne NO produce cáncer, pero te expones a mayor riesgo de padecerlo cuantas más veces lo hagas. La relación epidemiológica y etiológica sobre la carne y el cáncer es conocida en la comunidad científica, dado que numerosos estudios así lo sugieren desde hace años.
2. ¿Por qué hay que fiarse de la OMS?
Porque sus conclusiones son independientes y verificables.
¿En qué se basa la OMS para difundir este mensaje? En primer lugar, no hay que olvidar que la OMS establece recomendaciones, no diagnósticos, y que sus conclusiones están basadas en la evidencia científica.
La IARC, formada por prestigiosos investigadores independientes de distintos países del mundo, recopilan las conclusiones que existen en un determinado momento sobre el riesgo de cualquier agente con potencial carcinogénico, repasa los estudios que hay en este sentido, los evalúa y somete a escrutinio científico.
4. ¿Por qué hay que advertir, aun a riesgo de alertar?
Por el bien común. El consumo de carne varía ostensiblemente en la población de cada país, desde un 5% hasta un 100% en la carne fresca y en entre un 2% y un 65% en la procesada. El consumo medio de carne roja de la población que la come es de entre 50 y 100 gramos diarios, y aumenta hasta 200 gramos diarios (una ración) en muchos países. Hay menos información disponible en lo que respecta a la procesada, aunque su consumo es, por lo general, algo menor.
Los expertos concluyen que cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. “Para un individuo, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por su consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero este riesgo aumenta con la cantidad de carne consumida”, ha señalado Kurt Straif, Jefe del Programa de Monografías de la IARC
5. ¿Es lo mismo una carne que otra?
No, algunas parecen ser peores. El informe ha sido sobre todo concluyente para la relación entre la carne procesada y el cáncer colorrectal. Carne roja se refiere a todos los tipos de carne procedente de músculos de mamíferos (buey, vaca, ternera, cerdo, cordero, oveja, caballo, cabra o conejo, entre otros) inlcuyendo la carne picada o congelada, y que se consume habitualmente cocinada.
Carnes procesadas son aquellas que se han transformado antes de su consumo (salchichas, hamburguesas, embutidos, carne en conserva), incluyendo el salado, ahumado, curado, fermentación y otros métodos de conservación o aumento del sabor. Muchas de estas carnes procesadas incluyen las carnes antes mencionadas, pero también tienen aves, vísceras y otros productos de la carne como la gelatina de los huesos o la sangre.
6. ¿Hay que dejar de tomarla, entonces?
En términos estrictamente científicos, no, pero mejor comer muy poca.
La carne es una fuente de proteínas de alto valor biológico y contiene importantes micronutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo, como las vitaminas del grupo B, el hierro hemo y no hemo http://www.fundaciondelcorazon.com/nutricion/nutrientes/838-hierro.html y el zinc.
Su ausencia en la dieta sólo se puede suplir, y sólo en cierta medida, mediante alimentos fortificados o suplementos vitamínicos artificiales. El contenido de grasa de la carne depende de la especie, edad, sexo, alimentación del animal y el trinchado, y su relación con el cáncer también depende de las técnicas empleadas antes de su consumo.
7. ¿A qué conclusión llegan los estudios?
La evidencia es apabullante. No hay una sola conclusión, pero todas cuentan. El grupo de estudio ha evaluado cientos de investigaciones epidemiológicas, y también se han analizado estudios de cohorte prospectivos en la población general, de casos-control e investigaciones experimentales en laboratorio.
La asociación más clara entre la carne y el cáncer ha sido para el tumor colorrectal, después de analizar 14 estudios de cohorte en 10 países europeos. En este caso, se ha demostrado una vinculación clara entre un consumo alto de carne y el aumento del riesgo de la enfermedad.
En otros 15 estudios de casos-control, siete de ellos reportaron una asociación positiva, así como en 12 de 18 estudios de cohorte que aportaron ratos relevantes en Europa, Japón y EEUU.
8. ¿Qué puede tener la carne de nocivo?
Nada en sí mismo, pero puede liberar componentes con potencial dañino. De los estudios se extrae que múltiples componentes de la carne están involucrados, asimismo, en el origen de la enfermedad (NOC, hierro hemo y HAA) -aunque de esto no se puede deducir que “la carne es mala”. Es decir, tiene componentes teóricamente dañinos, pero no dañan el organismo por sí mismos.
La carne ahumada o cocinada en una superficie caliente o al fuego contiene PAH, químicos que dañan el ADN. Pero no hay pruebas concluyentes de que estos compuestos lesionen el organismo al consumir la carne.
Por otra parte, el consumo de carne roja y procesada induce la formación de NOC en el colon, concluye The Lancet: el consumo elevado de carne 330 ó 420 gramos diarios supuso impacto metabólico en los colonocitos, la bacterias que habitan en el colon, y el hierro hemo, cuya fuente exclusiva es la carne roja, el pescado y los mariscos, también induce la oxidación lipídica y NOC en el tracto digestivo, algo observado tanto en humanos como en roedores.
9. ¿Qué es mejor, la carne roja o la procesada?
Mejor comerla fresca. Hay pruebas de la asociación entre la carne y el cáncer para más 15 tipos de neoplasias. Se ha demostrado una asociación positiva en estudios de control para cáncer de páncreas y próstata avanzado en carne roja y también entre carne procesada y cáncer de estómago.
“Basándose en la abundancia de datos contrastados disponibles en el consumo de carne procesada en diferentes poblaciones, la mayoría de científicos concluyeron que hay suficientes pruebas para afirmar que la carne procesada es carcinogénica”, señala The Lancet.
No existe, sin embargo, la misma evidencia respecto a la carne roja, dado que no se ha observado una evidencia comparable y no hay una asociación específica clara en muchos de los estudios analizados cuyas conclusiones podrían estar influenciados no sólo por la dieta, sino también por otros componentes del estilo de vida.
Por tanto, concluye el grupo de trabajo, “la evidencia científica respecto a la carcinogenicidad de la carne fresca es limitada”.
Fuente: Gestion




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